Rosa del Desierto | Características, Cultivo y Usos

La rosa del desierto o Adenium obesum, conocida también como Kudu Sabi, Desert-rose, Star, o Adenio, es un particular arbusto suculento familia Aprocynaceae, proveniente de la península Arábiga y de  África.

Esta rosa cuenta con un tallo muy voluminoso en relación al tamaño de la planta, que puede llegar a medir en su estado natural, entre un poco más de 1 metro y medio hasta casi los 3 metros.

Del tallo extravagante y tumescente se forman ramas cenizas con pocas hojas verdes brillantes, de unos 10 centímetros de largo, coriáceas, ovaladas, con el envés levemente blanco, muy carnosas.

Sus flores tienen apariencia de  corneta, pueden medir hasta 5 centímetros de diámetro, tiene colores muy llamativos, algunas veces en degradado, las hay fucsias, rojas, bancas y rosadas, en su interior nacen cinco estambres, y en condiciones naturales puede florecer durante todo el año, si se encuentran en maceta, solo florecen durante el verano.

El fruto es una vaina que una vez que completa su ciclo de maduración, abre sus valvas dejando expuestas las semillas.

Hábitat y distribución

La rosa del desierto se reproduce naturalmente en áfrica especialmente en Tanzania, Namibia, Angola,  Somalia, Sudáfrica y Zimbabue. Sin embargo en la actualidad se reproduce con facilidad en zonas cálidas y tropicales.

Cultivo de la Rosa del Desierto

Para cultivar la Rosa del Desierto, existen dos formas, a través de semillas y por medio de esquejes. Las semillas  se deben colocar en un recipiente con sustrato universal, arena, piedras y abono, para garantizar el buen drenaje de agua. Debe realizarse el riego cada tres días para no anegarlas,  y permitirles recibir la luz directa de sol.

Si las semillas no cuentan con una temperatura alta tardará la germinación y algunas de ellas no se reproducirán. Una vez enraizadas hay que cuidaras hasta obtener una plántula que será trasplantada hasta el sitio definitivo.

Si el cultivo se decide realizar por medio de esquejes, se deben cortar ramas de unos 20 centímetros de la planta principal y se le debe cortar un extremo en forma de bisel, al que se remojará en hormonas enraizantes por media hora.

Estos tallos se siembran en una maceta con sustrato idóneo y drenaje adecuado, se ubica directamente al sol, vigilando el riego cada tres o cuatro días y en 60 días se obtendrá una nueva planta de rosa del desierto.

Una vez obtenida la planta ésta debe recibir la luz del sol diariamente, durante el verano el riego debe hacerse dos veces por semana y el resto del año con un solo riego cada quince días es suficiente. Hay que hacer fertilizaciones con materia orgánica dos veces al año y una poda de limpieza si es necesario.

Condiciones Ambientales

La Rosa del Desierto soporta bien estar al aire libre sobre todo en lugares con abundante sol, si el sitio es muy seco puede perder sus hojas, la mejor temperatura para su permanencia son las mayores a 25°C y con una humedad menor al 40%.

Usos de la Rosa del Desierto

Por su imponente belleza y abundante floración, tiene un gran uso ornamental para adornar espacios interiores de casas y oficinas, vigilando siempre sus cuidados para su existencia.

Amenazas

Normalmente es una especie que goza de inmejorable salud, sin embargo, hay condiciones que ponen en riesgo su resistencia, debilitándola.

Los hongos son la principal amenaza de la Rosa del Desierto, éstos se producen cuando hay un excesivo riego o drenaje deficiente en el sitio de ubicación, provocando daños en el tallo, hojas y flores, el control de riego y la vigilancia del drenaje son suficientes para prevenir las enfermedades provocadas por los hongos.

Los parásitos como los ácaros son difíciles de ver, sin embargo, cuando atacan la Rosa del Desierto se alimentan de ella, formando colonias en la planta, estos arácnidos chupan la savia dejando agujeros en las hojas  a las que se les aprecia además una especie de quemadura y pérdida de color, pueden en casos extremos causar la muerte de la planta.

Otros insectos que causan problemas a la Rosa del Desierto son los pulgones,  insectos que agujerean y consumen la savia de los tallos y las hojas, produciendo anomalías en ellas y pérdida de color. Además los pulgones segregan un fluido pegajoso que facilita la aparición de hongos, que a su vez originan otras enfermedades en la planta.

Para controlar estas plagas hay que realizar una observación exhaustiva, eliminando todo foco de permanencia, retirando las hojas o tallos deteriorados, existe la posibilidad de realizar un control con medios biológicos, colocando en la planta otras especies de insectos que se alimenten de las plagas, como las mariquitas, las cuales no dañan el arbusto.

El uso de agua jabonosa sobre las hojas o los tallos afectados es otra opción para la mejoría de la planta y la eliminación de las plagas. Los controles químicos como fungicidas e insecticidas deben usarse como última solución y siempre cuidando el bienestar de la Rosa del Desierto, pues por su alta concentración en químicos puede resultar perjudicial.

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