Fisalis | Características, Cultivo y Usos

(Physalis peruviana L.), fisalis o más conocida como Uchuva, es una especie frutícola de reconocida importancia, gracias a sus ventajas de exportación como fruta fresca, la cual reporta gradualmente grandes beneficios a la economía de los países tropicales que la producen.

La planta crece originalmente en forma herbácea, pero a partir de su segundo año de vida, se constituye en un arbusto perenne y semileñoso. Sus hojas son simples, alternas, con forma de corazón, miden entre 5 y 15 cm de largo y 4 a 10 cm de ancho.

Sin tutor o apoyo, puede crecer hasta 1,5 m, mientras que si se le tutora, alcanza los 2 metros o más de altura.

Los frutos de la uchuva se asemejan a la forma de pequeños tomates, de color amarillo anaranjado, por lo general redondos, miden entre 1,25 a 2,5 cm de diámetro y tienen un peso aproximado de 4 a 10 gramos. Necesitan entre 60 y 80 días para madurar.

Sus nombres se han hecho también muy variados, dependiendo del país donde se produzca. En Colombia, Uchuva, en Ecuador se le conoce como uvilla, en Venezuela, chuchuva, en la India, tepareey makowi. En Europa se le consigue en Portugal, donde se le identifica como groselha do Perú, en Alemania, Kapstachelbeere, Fisalis en Italia, y en Holanda, Lampion.

Hábitat y distribución

Se estima es originaria del Perú, aunque hay indicios de que el fruto pudo haber llegado de Brasil y posteriormente fue aclimatado y adaptado en Perú y Chile. Colombia es el primer productor mundial, seguido de Zimbabwe, Australia, Nueva Zelanda, India y Ecuador. Y en menor proporción pero con un crecimiento sostenido, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Bolivia, Perú, Chile, Centroamérica y diversos países de Europa, África y Asia.

Cultivo del Fisalis

Ha pasado de ser un normal cultivo silvestre a constituirse en monocultivos con un manejo agronómico importante por las ventajas económicas que de ella se obtiene. Se desarrolla a través de semillas provenientes de frutos con buen tamaño y maduros, cosechados de plantas sanas, fuertes y que se encuentren en óptima producción.

La poda es una práctica necesaria porque tiene efectos positivos sobre el tamaño del fruto, además, mejora la estructura de la planta y facilita el manejo del cultivo, de la cosecha y del sistema de tutorado o apoyo. Para ello, debe llevarse a cabo la eliminación de brotes o chupones en la base del tallo principal (poda de formación), así como el retiro de ramas secas, viejas y enfermas (poda de mantenimiento).

Cuando la planta alcanza su fase productiva puede acarrear demasiado peso, por lo que es necesario brindarle un tutor de soporte y amarres, a fin de evitar la pérdida de ramas, más aún en zonas con fuertes vientos y terrenos empinados.

Condiciones ambientales

Los mejores rendimientos se ubican entre los 1.800 y 2.500 msnm, con una temperatura promedio que oscila entre los 13 y los 18º C y una pluviosidad entre los 1.000 y los 2.000 mm anuales. Requiere de una humedad relativa promedio de 70 a 80%. Requiere de suelos bien drenados con un pH entre 5.5 y 7.0, ricos en materia orgánica.

Desde la primera siembra hasta su cosecha transcurren unos 90 días, dependiendo de la altitud, en zonas más altas este período suele ser más prolongado. Con un manejo agronómico adecuado, el cultivo podría alcanzar una vida útil productiva de hasta dos años, siempre y cuando se maneje una vigilancia adecuada de fertilización, control fitosanitario, poda y suministro de agua.

Usos del Fisalis

Al fruto o baya de la uchuva se le atribuyen extraordinarias propiedades nutricionales y medicinales. Su pulpa permite la producción de derivados como mermeladas, bocadillos, dulces, conservas, jugos, néctares y productos azucarados y deshidratados como jarabes, compotas y salsas.

Tiene un alto contenido de provitamina A, principalmente beta-caroteno y ácido ascórbico. Algunas vitaminas del complejo B (tiamina, niacina y vitamina B12), proteína cruda, fósforo y hierro.  Posee un alto contenido de antioxidantes y ácidos grasos poliinsaturados y fitoesteroles.

Amenazas

Las enfermedades más comunes son las causadas por bacterias y hongos, cuyos síntomas se localizan principalmente en el área foliar de la planta.

Las malezas rivalizan por agua, luz y nutrientes, sobre todo en sus etapas primarias de cultivo, lo que puede afectar el crecimiento y productividad, pues además, entorpece la poda, fertilización, control fitosanitario y cosecha, pudiendo también ser huésped de enfermedades y plagas que le perjudiquen a la planta de uchuva.

Puede ser atacada por el llamado “mal de semilleros”, ocasionado por el hongo Phytiu sp., el cual suele vivir en el suelo, causando la pudrición de las raíces y tallos.

Las manchas grises que pueden presentarse en el follaje y cáliz de la planta, son originadas por la cercospora sp, posiblemente cercospora physalidis Ellis, la cual es una espora diseminada por el viento afectando consecuentemente al fruto.

Otros ataques son: el moho blanco o esclerotiniosis; las manchas negras en las hojas, causadas por la espora Alternaria sp.; manchas grises ocasionadas por el hongo Botrytis sp; las manchas grasientas producida por la bacteria Xanthomonas sp, que aunque no afecta al fruto, sí deteriora su apariencia externa.

La marchitez bacterial y el ojo de gallo, son otras enfermedades de origen bacteriano, mientras que por virus puede adquirir la enfermedad conocida como mosaico de uchuva, produciendo la decoloración de las hojas.  Otra más es la identificada como “Machorreo o escoba de bruja”.

La pulguilla, es una plaga asociada al cultivo de la uchuva. Es un diminuto cucarrón (Epitrix sp.) de unos 2 mm de tamaño que puede convertirse en otro enemigo. “El perforador del fruto” (heliothis subflexa), constituye otro verdugo, es una polilla cuya larva destruye el fruto.

La mosca blanca o palomilla (Trialeurodes vaporariorum) también tiene su incidencia perjudicial al succionar la savia de la planta.

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