Encina | Características, Cultivo y Usos

La encina es un árbol perteneciente a la familia de las Fagáceas, de porte variable, que puede alcanzar los 25 metros de altura, de copa amplia, densa y redondeada. Tronco recto, grueso y oscuro, con una corteza grisácea que se agrieta con el transcurrir del tiempo, con raíces superficiales que pueden emitir retoños.

Sus hojas son perennes o persistentes, simples y alternas, varían de forma, pues pueden ser redondeadas, al igual que con forma de punta de flecha, siendo de bordes dentados, gruesas y de color verde intenso por el frente o haz y blanquecinas por el envés o parte posterior, con un aspecto aterciopelado.

Las hojas están equipadas en su entorno con fuertes espinas cuando la especie está joven y en las ramas más inferiores cuando es adulta, pero las hojas de las ramas altas no las poseen.

Florece durante la primavera y acostumbra a diseminar los frutos en otoño. La bellota es largamente ovoide, brillante al madurar, con un apéndice muy corto y con una cúpula con forma de sombrerillo que cubre la base. Pueden ser dulces o amargas. Inmaduras son verdes, y cuando maduran son de color marrón. Se cosechan de octubre a diciembre.

Se distinguen flores masculinas y femeninas que nacen en primavera (abril a mayo), las primeras se agrupan en espigas amarillentas, mientras que las femeninas crecen solitarias sobre los brotes del año.

Tiene un rápido crecimiento y es uno de los árboles más longevos, pues llegan a encontrarse ejemplares  con 700 y 800 años de existencia. También se conoce con otros nombres, como carrasca, chaparra o chaparro.

Hábitat y distribución

La encina es el árbol más característico de los bosques mediterráneos, especialmente de España. Se estima que en este país, esta especie ocupa unas 3 millones de hectáreas.  Reside en casi toda la Península Ibérica, con menos presencia en Galicia y en las islas Baleares.  Tiene su distribución general en el suroeste de la región mediterránea.

Cultivo de la Encina

Tiene una diversa amplitud ecológica, ya que le es indiferente el tipo de suelo donde habita, aunque guarda preferencia con los calizos.  Crece desde el nivel del mar hasta los 1.300 o 1.400 metros.

En su edad temprana, puede formar matas arbustivas que lo pueden llevar a confundir con otra especie, la coscoja (quercus coccifera), y ocasionalmente puede estacionarse en ese tamaño según las condiciones climáticas.

Se reproduce positivamente por semilla, sembrando sus frutos, sin embargo, pueden multiplicarse igualmente por brotes de raíz y de cepa.

La dispersión del polen es generalmente anemófila (acción del viento), y en menor grado entomófila (polinización por insectos), durando entre 20 y 40 días, dependiendo de las condiciones meteorológicas.

La alogamia es el método más común de reproducción entre diferentes individuos, sin embargo, es probable la autopolinización con flores del mismo individuo.

La edad a la que comienza a producir sus frutos está sujeta a las condiciones  medioambientales, promediando entre los 15 y los 20 años de vida.

Cuando vive en un clima muy lluvioso y de tipo marítimo, la sustituyen y desplazan otras especies, como robles, quejigos o alcornoques.

Condiciones ambientales

Es muy resistente al frío, al calor y a la sequía, algunos ejemplares aislados y arbustivos pueden ascender hasta los 1.900 msnm. La encina es desplazada por alcornoques y quejigos cuando el clima está  húmedo. Soporta fuertes sequías y climas continentales duros.

Usos de la Encina

Tiene un sinfín de utilidades. Es tan completo que se pueden aprovechar todas sus partes.  Sus bellotas son muy apreciadas en la preparación de embutidos, aportando un regusto muy especial.

Las bellotas son muy nutritivas consumidas frescas o asadas, aunque produzcan aerofagia (flatulencias y molestias intestinales).

Su madera tiene una significativa reputación, ya que es densa, dura y de excelente calidad como combustible y carbón vegetal. Se utiliza para fabricar los badajos de los cencerros o partes que son sometidas a la humedad, piezas de gran rozamiento para carros, arados, herramientas, elementos para obras hidráulicas y de construcción, etc.

La corteza también es aprovechable, ya que se emplea para curtir pieles por ser rica en taninos, sobre todo es usada en Marruecos. Mezclada además con las hojas y los frutos machacados, se obtiene un cocimiento astringente para desinfectar heridas.

La encina construye una relación asociativa con hongos del suelo, formando algunas especies que son muy apreciadas en gastronomía, como es el caso del género tuber (Tuber melanosporum).

Aporta un aprovechamiento racional a través de las dehesas (bosques formados por encinas u otras especies arbóreas), ya que permiten alimentar al ganado porcino con sus dulces bellotas, siendo los que mejores jamones dan en España.

Amenazas

La principal amenaza es la “seca de la encina”, causada por algunos hongos, como el Phytophtora cinnamomi y el Hypoxylum mediterraneum, Diplodia. Se presenta como un síndrome que se produce afectando mayormente los pies o brotes de esta especie. Sus hojas se tornan amarillas y decaen bruscamente, sus retoños mueren, se produce la necrosis y pudrición de la raíz y se desencadena su muerte.

Entre las plagas más perjudiciales se encuentran la mariposa Tortrix viridana, la cual ataca y destruye los brotes nuevos. La encina también puede ser víctima de las acciones perniciosas de las larvas taladradoras de los escarabajos longicornes.

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