Canónigos | Características, Cultivo y Usos

Los Canónigos, Valerianella locusta, son también conocidos coloquialmente como lechuga de campo, hierba de los canónigos y hasta como “hierba de gatos”, ya que su particular olor es tan fuerte e intenso que causa la atracción a ella de estos felinos.

Se distinguen en ella dos variedades, una de hoja estrecha y otra de hoja más ancha. Es rica en vitaminas, especialmente en hierro y yodo, es de sabor dulce y tiene un leve tono picante. Suele comerse fresca y de forma inmediata si se le va a aderezar o aliñar muy sutilmente, con el objetivo de no perderle el sabor y sus vitaminas.

Los canónigos se reconocen por su particular estructura, pues es tan solo un manojo, ramillete o roseta, cuyas pequeñas hojas verdes le asemejan a la lechuga común. Es de baja altura, pues no crece más allá de los 10 o 30 centímetros. Sus hojas son redondeadas, y mientras sean más tiernas o jóvenes resultan más apetecibles para el consumo humano, mientras que si es de vieja data, y se pasa de su edad ideal para ser consumida, su sabor es amargo.

En su plenitud, su sabor es comparado en ocasiones con la avellana y con la nuez moscada.  Las flores  son de tonos blancos o azulados, pequeñas y sencillas, y crecen en la parte superior de los tallos de unos 20 a 25 cm, en grupos y ocultas entre sus mismas hojas.

Hábitat y distribución

Su origen es de Sicilia, Italia, siendo muy habitual hallársele de forma silvestre en las zonas frías de Europa. Se desarrolla como ejemplar silvestre en toda la zona templada de Europa, Asia Menor y el Cáucaso.

En 1588 surgió en un documento alemán la noticia de su existencia y cultivo. Desde entonces ha adquirido gran arraigo no solo en las comunidades campestres donde inicialmente la consumían, pues incluso desde el siglo pasado se ha diversificado el cultivo de sus diversas variedades con hojas más grandes que las silvestres, impulsando así su consumo como ensaladas y alimento rico en vitaminas.

Cultivo

Es una planta de rápida cosecha, pues de uno a dos meses posteriores a la siembra ya se hace consumible. Se deben cultivar en lugares con cierta sombra, ya que a incidencia del sol directo les puede afectar. La siembra suele realizarse esparcida o en filas guardando entre sí unos 20 cm de distancia. El tiempo indicado es durante julio y agosto, pues es una planta de otoño e invierno.

Sus semillas por lo general germinan en una semana, siempre que la tierra donde se siembre esté entre unos 15 a 18 ºC.   Entre sus nobles ventajas es se destaca que se adapta muy bien a todo tipo de suelos, lo que le proporciona la popularidad de no ser una hierba exigente.

No requiere de mucha agua por ser una planta de otoño e invierno, pero en caso de enfrentar sequía, no les puede faltar el agua, pues el estrés hídrico podría ocasionar su debilidad y provocaría un lento crecimiento. Lo apropiado es ofrecerle riegos periódicos y de que la tierra siempre esté fresca y húmeda pero no encharcada.

Condiciones ambientales

La planta tiene resistencia al frío, de allí que la mejor temporada de su siembra es a finales del verano, no en vano también se le conoce como la lechuga de invierno. Se acostumbran cosechar en marzo y abril, pero también se pueden recolectar en otoño e invierno si las lluvias así lo permiten.

Por ser una planta de ciclo corto, se acompaña muy bien con algunas de ciclo largo, lo que le permite asociarse a  cultivos de nabos, cebollas, zanahorias, puerros o coles, entre otros.

Usos

Son muy indicadas para incorporarlas a la dieta y consumo de deportistas, niños, mujeres embarazadas y madres lactantes, como también para quienes desean adelgazar y perder peso.  Suelen utilizarse en recetas y ensaladas de platos fríos o templados.

Los canónigos contienen más nutrientes que la lechuga común, por lo que su consumo es considerada una inyección de vitalidad, gracias a su fuente vitaminas A,B6, C, E, B9 o ácido fólico, fibra y minerales como el hierro, magnesio, yodo, fósforo y potasio.

La lista de beneficios y propiedades es relativamente extensa, pues su acción benéfica para la salud de los seres humanos da cuenta de sus sus beneficios diuréticos, antioxidantes, laxantes, relajantes, digestivos, y depurativos, además de fortalecer el cabello, las uñas y la piel.

Su consumo contribuye a mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico, estimulan el funcionamiento correcto de los riñones, relajan el sistema nervioso central, mejoran la vista, favorecen a digestión, combaten la anemia, mejoran la capacidad de concentración, estimulan el metabolismo, aumentan la capacidad de concentración, previenen enfermedades cardiovasculares y regulan el nivel de azúcar en la sangre.

Amenazas

Por lo general los canónigos no tienen problemas de parásitos, plagas y enfermedades por ser una planta de invierno, sin embargo, pueden resultar afectados por la roya en invierno si se tienen suelos muy húmedos y la siembra es demasiado espesa.

De igual manera, hay que mantener controlada la presencia de hongos, por lo que es recomendable regarles por sistema de goteo para no mojar las hojas y evitar su aparición. En suma, la podredumbre y los excesos de humedad o sequedad de sus suelos, son los principales factores a considerar para no causarles daño.

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